El último juego de Bethesda, The Elder Scroll V: Skyrim, está a la venta desde hace unas semanas, y en Gamespasion ya hemos tenido tiempo de jugarlo tranquilamente para poder traeros hoy este completo análisis. El juego nos ha dejado un muy buen sabor de boca, y queremos compartir con vosotros nuestra experiencia, detalladamente, en esta entrada.

Hoy comienza una nueva era para todos los habitantes de Skyrim. Hace muchos años que los dragones desaparecieron de los cielos, pero ahora están levantándose uno a uno de sus tumbas, sacudiéndose el polvo de sus atrofiadas alas y sembrando el pánico en cada una de las comarcas de estas agrestes tierras.

Algo o alguien está sacando a los dragones de Skyrim de su letargo, y tu, guerrero Dovahkiin, heredero de los sangre de dragón, enfrascado en la contienda territorial entre la legión imperial y los capa de la tormenta, serás tu el encargado de devolver la paz a este lugar, con la fuerza de tu voz y el poder de la lengua de los dragones.

 

Gráficos

Resulta realmente sorprendente que un juego con la magnitud de Skyrim pueda mantener el nivel de calidad gráfica del que hace gala.

El salto tecnológico desde Oblivion ha sido enorme, gracias a la evolución de su motor gráfico. Las animaciones de los personajes y los enemigos esta realmente bien conseguida, y las texturas tienen una calidad acorde al resto de elementos.

Los efectos visuales son impresionantes, desde la iluminación de los escenarios más oscuros, hasta la apreciación de las ventiscas con las que nos toparemos por los glaciares montañosos de Skyrim. Si puede pecar de algo el juego en este aspecto, quizás sea de unas sombras dinámicas no demasiado bien definidas en algunas situaciones, aunque ello no supone un hecho que desentone excesivamente con la estética general.

Para el entorno se han empleado técnicas que reducen el efecto popping, tan presente en este tipo de juegos, y se muestra en pantalla un mundo renderizado enteramente en tiempo real.

En cuanto al diseño artístico, casi no hay palabras para definir el mimo con el que se han diseñado todos y cada uno de los elementos, el detalle de los personajes, y la belleza de los entornos nevados. Ni un solo detalle falta en las tierras de Skyrim. Un manto blanco cubre cada roca y cada árbol, un mundo vivo y en movimiento y un precioso cielo estrellado nos acompañará en nuestras noches de travesía.

 

Música/FX

La música del título es toda una obra maestra. Escogida de manera excelente para cada situación que nos encontraremos, nos hará penetrar de lleno en el juego, y será un elemento realmente importante para proyectar toda la espectacularidad que tiene el juego sobre nosotros mismos.

Las voces del juego están dobladas en un perfecto castellano, un doblaje como pocos se han visto, y con un gran número de registros entre ellas.

 

Jugabilidad

Skyrim es un juego que ha basado toda su jugabilidad en el realismo, ya sea por la inteligencia artificial que demuestra, como por los retos que nos plantea a la hora de recorrer el extenso mapeado y combatir. Respecto a esto último, cabe destacar que Skyrim es un juego táctico, donde no todo consiste en aporrear botones. Si nuestra idea es esa, poco duraremos ante un dragón de proporciones colosales. Montarnos nuestra estrategia, usar los elementos de nuestro entorno, saber cuando aguantar la posición… y saber cuando hay que huir… serán estas cosas las que lleven nuestro combate hacia el éxito absoluto o a un humillante y fatal fracaso.

El juego otorga al jugador desde casi el primer instante de juego una libertad prácticamente absoluta. Podremos decidir si debemos avanzar en la trama, o si debemos forjar nuestro propio camino a lo largo y ancho del extenso mapeado. En mitad de los caminos es fácil encontrarse con enemigos a los que no podemos hacerles frente a esas alturas del juego, y es que debe ser así. Skyrim se libra de la opción de allanar el terreno al jugador poniendo enemigos de un nivel acorde al que debería de tener nuestro personaje, para plantear un universo más crudo, en el que si caperucita se aleja de su senda se puede encontrar con el lobo feroz, y si no se aleja, será el lobo el que encuentre a caperucita.

Como adelantábamos en el pre-análisis, la inteligencia artificial ha tenido importantes mejoras respecto a su predecesor. Por supuesto, el trato con los NPC ofrece posibilidades de intercambio de información acorde a nuestras necesidades durante el transcurso de la aventura, pero es aún más llamativo el comportamiento de estos en determinadas situaciones. Situaciones que puede que no sean excesivamente novedosas, pero el juego responde a nuestras acciones con mucha más naturalidad de la que, a veces, estamos acostumbrados. En Skyrim no hay inteligencia artificial enlatada, se lleva todo de una forma dinámica, y, en ocasiones, sorprendentemente cómica.

La cleptomanía será algo que todos sufriremos en algún momento del juego. He de confesar que nosotros mismos no hemos podido resistirnos a probar lo que ocurriría si, inocentemente, desvalijásemos la armería del pueblo. La actitud de los NPC hacia nuestro personaje será, desde ese instante, de repudia por nuestras malas acciones. Además, tendremos la oportunidad de comprobar que los guardias del pueblo pueden ser muy rencorosos cuando quieren.

Los menús han sufrido cambios desde el anterior título, incluso en su estética. Los de inventario y magias, el mapa y demás pueden hacerse un poco tediosos al principio, pero luego cogeremos soltura para navegar por ellos sin cortar la inmersividad del juego. La opción del menú de “Favoritos” nos será muy útil a la hora de cambiar nuestro equipamiento y magias sobre la marcha, aunque para realizar cambios complejos en nuestro equipo seguiremos teniendo que acceder al menú completo de inventario.

Respecto al menú de mejora de habilidades, contaremos con la posibilidad de especializarnos en las habilidades que más nos guste. Cada raza de Skyrim vendrá acompañada de unos bonus en alguna habilidad, como mayor destreza con las cerraduras, mayor afinidad con los conjuros, mejor dominio de armas a dos manos… pero esto no será determinante a la hora de especializarnos en dichas habilidades de cara al futuro.

La mecánica consiste en que desde el principio podremos tratar de realizar cualquier acción que no requiera una destreza excesiva en ninguna habilidad, como forzar la cerradura de una puerta. Conforme vayamos dándole uso a esa habilidad, esta irá ganando experiencia, y será ese aumento de experiencia lo que nos permitirá desbloquear mejoras para la habilidad que hemos usado, y que podrá emplearse junto con la habilidad cuando nuestro personaje suba de nivel y gaste un punto de habilidad en aplicar dicha mejora. Resumiendo todo un poco, serán las habilidades que más usemos las que más experiencia adquieran, y las que nos darán la posibilidad de ser mejoradas con mayor rapidez.

 

Conclusión

The Elder Scroll V: Skyrim es un juego de proporciones épicas, con un argumento interesante, una estética realmente bella, una gran jugabilidad, largo de jugar y que se presta mucho a la exploración individual. Los chicos de Bethesda pueden estar orgullosos de haber conseguido un producto de calidad, tanto para los fans de la saga y los amantes del género, como para los que quieran iniciarse en él. Después de haber jugado este juego, desde Gamespasion no podemos hacer otra cosa que no sea animar a nuestros lectores a probarlo y juzgar por si mismos lo que en este increíble juego les aguarda.

 

LO MEJOR:

  • Diseño artístico increíblemente bello.
  • Inteligencia artificial dinámica y realista.
  • Sistema de habilidades desarrollado en consecuencia a nuestras acciones.
  • El increíble mapeado de Skyrim, gigantesco y lleno de vida.

LO PEOR:

  • En ocasiones, las sombras dinámicas se ven poco definidas.
  • Al principio, tanta libertad puede llegar a abrumar a los menos instruidos.