Ya hemos hablado con anterioridad de la importancia de los personajes dentro de los videojuegos narrativos, hasta el punto de que se colocan muy por delante de la propia trama del juego. En cierto sentido la empatización directa entre el jugador y su avatar digital le hace desear interpretar a personajes carismáticos, con la finalidad de proyectarse en ellos mismos y sentirse como uno solo.

El concepto de la proyección está recogido desde los propios inicios del estudio de la narrativa en la Grecia Clásica. Básicamente podríamos definirlo como el vínculo mediante el cual el receptor de la historia hace suyos los éxitos y fracasos del protagonista. Empatizamos hasta el punto de que nos alegramos cuando el héroe triunfa, nos entristecemos cuando falla y nos emocionamos con los pasajes más sentimentales. Además no debemos resumir esto simplemente en una proyección positiva, no solo queremos parecernos a personajes puramente buenos y legales, queremos sentirnos humanos. Por ejemplo, el personaje de Max Payne, considerado un antihéroe, resulta atractivo debido a sus flaquezas y errores. El triangulo amoroso entre Max Payne, su esposa asesinada y Mona Sax, desarrollado en las dos primeras entregas de la saga, es una preciosa historia de amor que nos habla de amores imposibles, errores imperdonables y la caza de la más pequeña de las esperanzas. Todos disfrutamos de la historia de amor de Max Payne no porque la deseemos para nosotros, sino porque todos hemos pasado por situaciones parecidas en mayor o menor medida.

Pero no si quiera hace falta que nos marchemos a ejemplos de alta narrativa, como toda la producción del guionista Sam Lake, para explicar la importancia de los personajes en el videojuego. No debemos olvidar el factor del simple y puro carisma, presente en la mayoría de los héroes clásicos que han llegado a nuestros días. Así por ejemplo Super Mario, Sonic o Pac-Man son personajes aparentemente simples que transitan por excusas disfrazadas de tramas. Sin embargo, el carisma de estos héroes les ha convertido en estrellas casi legendarias. Con esto, se demuestra que un personaje carismático o lleno de atractivo para el público es capaz de superar incluso un mal guión o uno inexistente. Las tramas de los primeros Super Mario son prácticamente nulas, aunque esto nunca ha supuesto un problema para convertirse en uno de los personajes más populares de la historia del videojuego.

Evidentemente, no nos podemos conformar con conseguir un buen personaje y obviar la trama del videojuego. Aunque es cierto que este truco solo es válido en el ocio digital, donde el jugador está totalmente ligado al avatar, ya que en otros campos, como la literatura o el cine, podemos aceptar a un personaje menos conseguido siempre que esté al servicio de una obra magna de proporciones épicas. Lo ideal, en todo caso, sería conseguir siempre un equilibrio entre personajes ricos y tramas complejas. Para mí, un perfecto ejemplo de esta finalidad lo podríamos encontrar en Ensalved: Odyssey to the West, un juego que desgraciadamente pasó desapercibido para el común de los jugadores. La historia desarrollada por Ensalved es una adaptación libre de la obra Viaje al Oeste, una de las creaciones cumbres de la literatura china, considerable a la Iliada en Occidente.

Ensalved cuenta una historia compleja y atractiva para sus consumidores, con un nivel de complejidad y sorpresas muy adecuado. Sin embargo, el verdadero tesoro del juego se esconde en sus dos protagonistas, Monkey y Trip, especialmente en la relación entre ambos. Ensalved podría pasar por un plataformas más si no fuera por el enorme trabajo volcado en sus personajes, los cuales, al mismo tiempo que son conocidos poco a poco por el jugador, sufren una verdadera evolución a lo largo del juego hasta alcanzar un notable nivel de empatía. Las aventuras de Monkey y Trip son un ejemplo de como focalizar la construcción de personajes para sacar el máximo partido al medio electrónico, como también consigue Sam Lake en sus obras Max Payne o Alan Wake, aunque eso ya son resultados reservados solo a los genios.